Los cuerpos cetónicos son compuestos químicos producidos por cetogénesis (proceso por el cual las grasas de cuerpo son utilizadas como fuente de energía). Este proceso tiene lugar en las mitocondrias de las células del hígado. Su función es suministrar energía al corazón y al cerebro principalmente en situaciones de bajos niveles de glucosa disponibles en sangre.

Por este motivo situaciones patológicas como la diabetes (crisis hipoglucemia o bajada de azúcar en sangre), o fisiológicas como un ayuno prolongado o una dieta proteica (baja en hidratos de carbono o azúcares) son situaciones en las que aumenta la producción de cuerpos cetónicos.

De hecho, cualquier dieta que limite la cantidad de carbohidratos por debajo de 150 gr/día activa esta vía de utilización de las grasas de reserva como fuente de energía y por lo tanto la producción de cuerpos cetónicos. Mientras si los niveles de glucosa circulantes son altos no se activa esta vía de producción de energía a partir de las grasas y por lo tanto no hay producción de cuerpos cetónicos.

Como se ha visto antes estos cuerpos cetónicos son utilizados fácilmente por el cerebro y el corazón como fuente de energía, pero otros tejidos también pueden utilizarlos como fuente de energía en ausencia de glucosa, por ejemplo, los músculos. Este hecho es muy interesante ya que explica que haya individuos mejor o peor adaptados a esta situación que permite utilizar las grasas como reserva energética que resulta en una mayor eficiencia metabólica y en un mayor nivel de bienestar ya que permite disminuir el consumo de azúcares en la dieta y por lo tanto regular mejor los niveles de insulina que en nuestro mundo occidental es una de las causas principales de obesidad y de gran número de enfermedades como veremos en el próximo post.

Por lo tanto los cuerpos cetónicos son una alternativa eficiente a la glucosa como sustrato energético que consigue disminuir eficientemente las necesidades diarias de glucosa si el individuo está bien adaptado a la utilización de estos como fuente de energía. En aquellos casos que el individuo no esté bien adaptado a la utilización de los cuerpos cetónicos éstos de producirse (en situaciones como por ejemplo un ayuno a partir del segundo día) eliminarán estos cuerpos cetónicos por la orina o por la respiración sin haberlos utilizado al 100% esta situación común durante un ayuno o durante una dieta proteica por ejemplo se conoce como cetosis, que se puede objetivar cuando los niveles de cuerpos cetónicos en orina están entre  los 3 y 6 mg/dL dando un olor especial a la orina y al aliento de la persona.

Los niveles óptimos de cuerpos cetónicos en orina son de entre 0,5 y 3 mg/dL lo que indica que el individuo está bien adaptado a la utilización de los cuerpos cetónicos como fuente de energía.

Cuando los niveles en orina superan los 15 mg/dL, la situación se convierte en patológica y es relativamente habitual en individuos con Diabetes tipo I, durante las crisis de hipoglucemia o en individuos alcohólicos, esta situación se denomina cetoacidosis y se soluciona rápidamente en principio, dando una dosis de glucosa de rápida absorción para frenar la producción de cuerpos cetónicos.

Es por este hecho que no todos experimentamos síntomas de cetosis durante un ayuno ya que aquellos individuos mejor adaptados a la utilización de los cuerpos cetónicos para producir energía no eliminarán tantos cuerpos cetónicos por la orina o el aliento durante la fase cetónica del ayuno.

La óptima utilización de los cuerpos cetónicos como fuente de energía nos permite adaptarnos mejor a la grasa como fuente de energía lo que nos hace un poco menos dependientes de los hidratos de carbono en nuestra dieta lo que nos hace mucho más eficientes metabólicamente y nos permite controlar mucho mejor el peso corporal y mantener un nivel óptimo de salud y bienestar.

Jesus Dominguez