Una de las situaciones más comunes hoy en día y que puede derivar en gran cantidad de problemas digestivos, inmunitarios o incluso inflamatorios (que afecten a todo el organismo) es aquella situación en la que estómago pierde o ve disminuida su capacidad de producir ácido clorhídrico, durante el proceso digestivo, conocida como HIPOCLORIDRIA GÁSTRICA.

Para entender la gran repercusión que puede tener, este hecho, a nivel sistémico hemos de tener en cuentas dos aspectos:

1.- La producción de ácido clorhídrico (HCl) garantiza una buena digestión de las proteínas y de los hidratos de carbono pero sobretodo el grado de acidez del contenido que sale del estómago activa la secreción de las sales biliares y de los enzimas pancreáticos lo que garantiza una correcta digestión de las grasas por un lado y de las proteínas y los hidratos de carbono por otro. Pero además garantiza el equilibrio del medioambiente intestinal que de no ser por ese alto grado de acidez la distribución de las diferentes cepas de bacterias en el intestino no sería la adecuada apareciendo fenómenos de hipercrecimiento bacteriano en el primer tramo del duodeno. Este desequilibrio del pH intestinal junto con un exceso de fenómenos de putrefacción y fermentación intestinales fragilizan la barrera intestinal lo que supone un gran riesgo de hiperreactividad inmunitaria a nivel intestinal primero y progresivamente en todo el organismo.

2.- La producción de ácido clorhídrico (HCl) supone una vía de eliminación de iones -H del organismo y por otro lado aumenta la liberación de Bicarbonato (Na2Co3) al torrente sanguíneo, estos dos aspectos garantizan un correcto equilibrio ácido-base en el organismo que de otro modo supone un factor irritativo a nivel de las membranas celulares.

Cómo sospechar de un proceso de hipoclorhidria:

1.- Hinchazón abdominal postprandrial (justo después de comer).

2.- Sensación de malas digestiones con alimentos crudos especialmente ensaladas (lechuga) y frutas de naturaleza más fría (melón, sandía,…). “Una ensalada me sienta mal”. Este hecho es especialmente molesto por la noche.

4.- Sensación de aversión por la carne roja. (no pasa siempre).

Existen pruebas para confirmar la sospecha clínica de que la persona produce poco ácido clorhídrico, estas pruebas de laboratorio específicas valoran el grado de acidez del contenido digestivo (p.e. test de la cápsula de Heildelberg), existen otras pruebas como por ejemplo el  mineralograma (análisis de cabello) donde, en estos casos, apreciamos niveles bajos de (Fe, Cu, Zn, Cr y Mn) minerales que necesitan ser ionizados en el estómago para ser correctamente absorbidos a nivel intestinal. Un test funcional para valorar esta posibilidad es el siguiente: tomar una cucharada de bicarbonato de Sodio con agua esto nos hará eructar, si este eructo tarda en aparecer más de cinco minutos podemos sospechar que la persona sufre un proceso de hipoclorhidria.

 

La hipoclorhidria puede ser debida a factores congénitos o adquiridos por debilidad (energética del riñón) químicamente un agotamiento suprarrenal.

 

Una vez determinada esta situación será importante dar un consejo nutricional que garantice un proceso digestivo eficiente (dieta disociada) y si la situación es severa se puede aconsejar, por una semana, NO comer ningún alimento crudo (fruta o ensalada). Y de ahí en adelante evitar, en la medida de lo posible ingerir alimentos crudos durante la cena.

El proceso puede ser apoyado las primeras semanas por una pauta de suplementación orientada a estimular la producción de ácido clorhídrico. A veces esta pauta se ha de mantener durante muchos meses ya que como he dicho antes puede tratarse de una situación congénita.

El ayuno en estos casos hace que mejoren la sintomatología y las molestias digestivas pero será muchas veces necesario seguir la pauta alimenticia y de suplementación una vez finalizado el ayuno ya que éste de por si no reactivará la producción de ácido clorhídrico en el estómago.