Como bien sabéis, nuestro programa de Mi Ayuno, incluye entre sus actividades la relajación y la meditación. Hoy conoceremos un poco más sobre esta disciplina, y descubriremos los grandes beneficios que aporta su práctica para el organismo.

Desde mediados del siglo XX las tradiciones orientales llegaron a occidente y adquirieron cierta importancia. Hoy en día son muchas las escuelas existentes en nuestro país donde se pueden practicar las distintas técnicas meditativas.

El término meditación o bhavana significa cultivar la mente.

Los distintos tipos de meditación más practicados son: meditación budista, zen, trascendental y mindfulness. Veamos en que se caracterizan cada uno de ellos.

Meditación budista: dentro de la meditación budista se encuentran muchos métodos meditativos, pero todos ellos se basan en dos elementos, que podríamos definir como dos tipos de meditación, samatha y vipassana.

La meditación samatha calma la mente, aporta tranquilidad y fomenta las emociones positivas. Este tipo de meditación prepara para la técnica meditativa de vipassana. Una vez se ha conseguido calmar la mente se puede llegar al conocimiento directo de las cosas y a la intuición. La persona centra su atención en alguna cosa, imagen o palabra y deja que su conciencia se impregne de ese símbolo para que pueda llegar a una comprensión clara y verdadera de lo que representa.

Meditación zen: este tipo de meditación aporta, según los maestros, ampliación de la conciencia, el desarrollo de la intuición y aporta una gran energía. Se trata única y exclusivamente de prestar atención a la postura, la respiración y la actitud del espíritu.

La postura que se adopta es sentado en posición de loto o de medio loto sobre el zafu (cojín de meditación). La mano izquierda se coloca sobre la mano derecha y los pulgares se tocan, con las palmas mirando hacia el cielo. La posición de la columna vertebral se mantiene bien erguida y los hombros relajados. Los ojos están abiertos sin mirar nada en particular.

En cuanto a la respiración se establece un ritmo lento, suave, largo y profundo. El aire se expulsa silenciosamente por la nariz. Mientras tanto la actitud que se debe mantener es de concentración profunda en la postura y en la respiración, dejando  pasar las imágenes y  pensamientos que surgen del inconsciente sin oponerse ni aferrarse a ellos. Hasta que llege un punto en que los pensamientos que surgen del subconsciente cesen y se accede al inconsciente profundo, donde ya no hay pensamientos.

Meditación trascendental: se dio a conocer hace más o menos unos 50 años por el profesor Maharishi Mahesh Yogi. Actualmente hay numerosos seguidores de este tipo de meditación en todo el mundo gracias a la sencillez de su práctica. Se realizan las prácticas de meditación durante 20 minutos dos veces al día. La persona se sienta en una postura cómoda y con los ojos cerrados. Se trata de mantener la mente libre de cualquier proceso de pensamiento, es la técnica de la trascendencia automática. Así, a través de los niveles más tranquilos de pensamiento se obtiene la conciencia pura de uno mismo. La mente adquiere un estado de descanso al trascender los pensamientos.

Mindfulness: la traducción más ampliamente utilizada de esta palabra es atención plena. Proviene de un idioma similar al sánscrito,  del vocablo sati del verbo sarati que significa recordar. Podríamos definir mindfulnes como la capacidad humana de estar en el presente y de recordarnos una y otra vez estar en el presente, es decir, estar en el aquí y ahora.

Aunque a primera vista parezca que mantenemos nuestra atención en el presente, a menudo atendemos a pensamientos sobre el pasado o sobre el futuro, dejando la atención a medias en el momento presente. Mediante el mindfulness se reconoce el momento presente mientras está ocurriendo, sin dejarnos identificar con las sensaciones del momento, dejando fluir la experiencia.

El mindfulness se ha relacionado muchas veces con el budismo, por la realización de prácticas similares, pero existen muchas religiones que lo utilizan para estar en conexión con el presente.

El Dr. Jon Kabat-Zinn es un referente mundial del mindfulness, que durante los últimos 30 años ha introducido este método dentro de la sanidad occidental. Define el mindfulness como “prestar atención de manera intencional al momento presente sin juzgar”. Es una forma de prestar conciencia de nuestra realidad y así permitirnos trabajar sobre los diferentes obstáculos de la vida.

Los beneficios de este tipo de prácticas son innumerables, a continuación veremos los que se han estado estudiando científicamente en los últimos años, de este modo aportaremos nuestro granito de arena para ayudaros a mantener vuestra mente en calma.

Los beneficios del mindfulness se han estado estudiando en el programa de la Clínica para la reducción del estrés y el Centro de atención plena, liderado por el profesor John Kabat-zinn. Mediante el buen manejo de la atención plena se consigue controlar el dolor crónico, la ansiedad, el estrés y ayuda frente a enfermedades cardiovasculares. Con la práctica de este tipo de meditación se ha comprobado que se producen cambios en el cerebro, las conexiones neuronales mejoran y el cerebro, que tiende a encogerse con el paso de los años, deja de hacerlo si se medita.

La Fundación Española del Corazón ha dado a conocer un estudio que pone de manifiesto que la meditación trascendental reduce el riesgo de mortalidad derivado de un  problema cardiovascular en un 48%. Debido a la disminución de la tensión arterial, y la reducción del estrés. Meditar reduce la liberación de hormonas como cortisol y adrenalina, que se encuentran aumentadas en personas que padecen estrés crónico. De este modo se contrarrestan los efectos desfavorables de estas hormonas sobre la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

Así que no queda nada más que ponerse manos a la obra, escoger el tipo de meditación por el que sintamos más afinidad o empatía, y…

¡A disfrutar de sus beneficios!