Una de las dudas más comunes cuando alguien se plantea hacer ayuno es: “¿qué puedo comer durante el ayuno?”. La respuesta puede parecer sorprendente al principio: en un ayuno real, no se come nada sólido. Pero eso no significa pasar hambre ni poner en riesgo tu salud.
El objetivo del ayuno es dar un descanso completo al sistema digestivo, y para lograrlo es necesario evitar los alimentos sólidos. Lo que sí puedes —y debes— hacer es hidratarte y aportar líquidos que sostienen y facilitan el proceso.
Qué se permite durante el ayuno
Durante el ayuno, especialmente en los programas de MiAyuno, se recomienda el consumo de líquidos ligeros que no rompen el descanso digestivo y ayudan a mantener el equilibrio:
- Agua: tu mejor aliado, en cantidad abundante.
- Infusiones sin azúcar: tisanas relajantes, digestivas o depurativas.
- Caldo vegetal claro: ligero, filtrado y sin trozos de verdura.
- Zumos naturales muy diluidos (solo en protocolos concretos y bajo guía).
Estos líquidos no rompen el proceso del ayuno y, al mismo tiempo, aportan minerales y alivian la sensación de vacío.
Qué NO debes tomar durante el ayuno
Hay productos que pueden parecer inocentes, pero que interrumpen el proceso del ayuno:
- Café con leche o bebidas con azúcares añadidos.
- Refrescos, aunque sean “light” o “zero”.
- Caldos grasos o con trozos sólidos.
- Snacks “saludables” como frutos secos o barritas.
Todo lo que active la digestión rompe el ayuno. Y romperlo sin saberlo es la causa más común de frustración en quienes empiezan.
Qué comer al romper el ayuno
El momento más delicado no es durante, sino después del ayuno. La primera comida debe ser suave, ligera y fácil de digerir. Algunos ejemplos recomendados son:
- Fruta fresca, madura y de fácil digestión.
- Verduras al vapor o en crema ligera.
- Caldos suaves con pequeñas verduras.
- Yogur natural o kéfir (según tolerancia).
En los retiros de ayuno y en el programa de ayuno online de MiAyuno, se acompaña de forma profesional este proceso para que la vuelta a la alimentación sólida sea gradual y segura, evitando molestias o sobrecargas.
La importancia de hacerlo con guía
El ayuno es una práctica natural y ancestral, pero no por eso debe improvisarse. Cada persona tiene un contexto físico y emocional diferente, y lo que funciona para una puede no ser adecuado para otra.
Por eso en MiAyuno insistimos en la importancia de un ayuno intermitente o prolongado guiado, ya sea en nuestros retiros presenciales o en el programa online, donde acompañamos paso a paso, resolvemos dudas y ofrecemos un marco seguro para que la experiencia sea transformadora y positiva.
No se trata solo de dejar de comer, sino de aprender a escuchar el cuerpo, confiar en el proceso y salir del ayuno más fuerte, ligero y sano.
Preguntas frecuentes sobre qué comer en tu ayuno en MiAyuno
En un ayuno real no se come nada sólido. El objetivo es dar un descanso digestivo completo. Lo importante es hidratarte bien y usar líquidos permitidos que sostienen el proceso sin activar la digestión.
En general, durante el ayuno se recomienda:
Agua en cantidad abundante, infusiones sin azúcar (tisanas relajantes o depurativas) y caldo vegetal claro filtrado y sin trozos. En protocolos concretos y con guía, también pueden incluirse zumos naturales muy diluidos.
Si es un caldo vegetal claro (ligero, filtrado y sin sólidos), suele utilizarse como apoyo en muchos programas porque ayuda a mantener el equilibrio de minerales y mejora la sensación de vacío sin “cargar” el sistema digestivo.
Evita lo que active la digestión o aporte estímulos innecesarios: café con leche, bebidas con azúcares añadidos, refrescos (aunque sean “light” o “zero”), caldos grasos o con trozos, y cualquier snack como frutos secos o barritas.
Aunque no aporten azúcar, pueden interferir con el proceso y son una causa frecuente de “romper el ayuno” sin darte cuenta. Si quieres hacerlo bien, apuesta por agua, infusiones sin azúcar y, si toca, caldo vegetal claro.
Lo ideal es empezar con algo suave y fácil de digerir: fruta madura, verduras al vapor o una crema ligera, caldos suaves con pequeñas verduras, y según tolerancia yogur natural o kéfir. La clave está en una reintroducción gradual.
Es habitual sentir molestias: pesadez, hinchazón o digestión lenta. Tras el ayuno, el cuerpo está más sensible y conviene evitar “cargas” bruscas. Una salida progresiva mantiene los beneficios y ayuda a que te sientas ligero y con energía.
Porque cada persona tiene un contexto distinto y el ayuno no se improvisa. En MiAyuno te acompañamos con un marco profesional y humano: pautas claras de hidratación, señales a vigilar y una salida del ayuno bien diseñada para que la experiencia sea segura, transformadora y positiva.





