MiAyuno no pertenece a un único centro. A lo largo del año viajamos de un lugar a otro, eligiendo alojamientos con encanto y entornos que aportan algo distinto a cada retiro. Frente al Mediterráneo, entre aguas termales, rodeados de naturaleza o dentro de edificios cargados de historia. Cambian el paisaje, la luz, los caminos y la atmósfera.
El ayuno permanece. El lugar transforma la manera de vivirlo.