El ayuno es totalmente seguro siempre que se realice bajo la supervisión de Mi Ayuno. No obstante, hay que tener en cuenta algunos riesgos que se minimizan si se cuenta con la supervisión médica y nutricional adecuada:
- Desnutrición: Un ayuno prolongado de más de 30 días puede llevar a deficiencias de vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales.
- Deshidratación: La reducción en la ingesta de líquidos provenientes de alimentos puede aumentar el riesgo de deshidratación si no se compensa con una ingesta adecuada de agua. Por ese motivo es fundamental hidratarse durante un ayuno.
- Desequilibrio electrolítico: La pérdida excesiva de electrolitos, especialmente sodio y potasio, puede causar arritmias cardíacas y otros problemas serios. En MiAyuno invitamos las personas que no tienen problemas de hipertensión a beber agua con bicarbonato sódico para evitar estos problemas.
- Hipoglucemia: Las personas, especialmente aquellas con problemas de regulación de glucosa en sangre, pueden experimentar niveles peligrosamente bajos de azúcar en la sangre durante un ayuno.
- Reacción de «refeeding»: Después de un ayuno prolongado, si se reintroduce la comida de forma abrupta, se puede desencadenar el síndrome de realimentación, que se caracteriza por desequilibrios electrolíticos y otros problemas metabólicos. Por eso en MiAyuno os acompañamos durante el periodo post-ayuno.